martes, 9 de marzo de 2010

Quiero pedir perdón por mi anterior entrada, ya que me parece que está totalmente fuera de tono.
Como un blog está concebido como un espacio público y, para qué engañarnos, me importa que la gente a la que le he dado la dirección, como mínimo, se entretenga leyéndolo, me disculpo.
La razón está clara: he colgado un trabajo (sin corregir) sobre una obra de teatro. Si algo se puede conseguir con eso es que no tengáis ganas de hincarle el diente al pobre Edward Bond. Y es que no hay nada más hierático y plomizo que una opinión filtrada en un comentario de texto.
Prometo que no se repetirá, vaya.

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