lunes, 21 de mayo de 2012

Horario de autobuses

Huir por un fin de semana a un sitio odiado de la infancia.
Cuarenta minutos de autobús para reencontrarse con los miedos.
Ya te llega el sol y la brisa de la playa.
Es curioso, pero lo que para otros es un lugar de descanso, a ti te revuelve todo.
Veranitos de pesadilla en los que tampoco ha pasado nada.
Nada excepto aburrimiento y encamarse con 11 años a las cuatro de la tarde para no ver a nadie.
Y mirarlos a todos a través de la cortinilla, desde tu habitación.
Y que los días se repitan y tengas a dos compañeros siempre allí.
Pelearte con ellos en casa como probablemente lo hagan dos bichines que se tienen mucho cariño encerrados en un bote de cristal.
Dos hermanitos para el verano y el invierno de los que no te fallan, por mucho que todo cambie y se vicie y se olvide.
Volver al mismo sitio y que no quede nada de ese asquismo sino en la memoria.
Y que esto sea lo mejor.

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