miércoles, 30 de mayo de 2012

Descubrir a Montse Neira.

Estos días estoy embebiéndome de la sabiduría de Montse Neira. 
Antes de ir a la presentación de su libro "UNA MALA MUJER. La prostitución al descubierto" en Valencia, ya había oído hablar de Montse.
Montse Neira titula así a su libro, Una mala mujer, porque ese es uno de los muchos calificativos que nuestra hermosa lengua -mejor dicho, el uso que hacen los hablantes de ella, si queremos escribir con propiedad- se reserva para hablar de las putas. Sin duda la autora da muestra de un sentido del humor y una vitalidad envidiables cuando elige rescatar una denominación cruel y simplista para mostrarse ante sus lectores. Está diciendo "yo soy esa a la que llamáis mala mujer". Ahora, si habéis tenido huevos a llamarme así, atreveos a conocerme.
Montse Neira es una activista con todas las letras. Colabora con distintos colectivos y ong's en tareas como la inserción social y laboral de las prostitutas cuando quieren abandonar el trabajo -ayudarles a superar el "estigma de la puta"-; denunciar a aquellas asociaciones (ANELA. Asociación de Empresarios de Alterne, por ejemplo) que buscan sacar tajada del trabajo de las prostitutas y/o difundir sus conocimientos y vivencias personales acerca de este trabajo. Así también su libro forma parte de este activismo, puesto que mediante el título, Una mala mujer, vivifica el insulto, transformándolo en seña de identidad. Baja los pantalones al prejuicio  social (que sospecho que es uno de esos clientes fijos y pesaditos) y lo deja al descubierto frente a su reflejo. Y de esto una se da cuenta ya al principio de la lectura. 
Este libro, que es una biografía, y que le sirve a Montse Neira no solo para darse a conocer sino para dar voz y visibilizar una realidad sobre la que todo el mundo parece tener algo que decir -sin si quiera haber leído sobre el tema, ni haber conocido a ninguna persona que ejerza o haya ejercido la prostitución-, consigue explicarnos con un lenguaje sencillo y sin ahondar en detalles morbosos, qué es la prostitución. Y lo hace desde dentro, por eso su testimonio es mucho más valioso.
En la presentación de su libro en Valencia, tengo que reconocer que, aunque estaba muy interesada, las cervezas provocaron que al día siguiente no recordara parte de las palabras de Montse, así como del jugoso debate que se generó después de la presentación de su libro. Y, como aún no lo he terminado, solo puedo deciros que esta reseña (si es que puede llamarse así), es producto de las impresiones que quedaron de esas horas y de la lectura del libro.
Neira en su libro no trata de ser categórica -tal vez más adelante publique un libro donde sí lo sea- ni pretende escribir un manifiesto, sino que más bien hace uso de un tono confesional para contar sus vivencias. A través de ellas reflexiona y pone orden a esos temas que bailan, como ideas deslavazadas en las cabezas de los que no saben de la prostitución más que lo que se imaginan.
Qué tipos de prostitución encontramos; cuáles son los motivos habituales para prostituirse; por qué la prostitución no debe relacionarse con la esclavitud sexual; cómo funcionan estas redes; cómo son los clientes (y aquí también logra acabar con la demonización de estos); qué asociaciones existen en España ahora mismo que colaboren con las prostitutas y prostitutos y cuáles son un mero fraude; etc. También nos habla de cómo el amor romántico, el individualismo, el sentido de propiedad y la hipocresía se unen para estigmatizar a las putas. O de por qué nuevamente la moral imperante decide asexualizar a personas con algún tipo de discapacidad física y/o mental. 
Una mala mujer. La prostitución al descubierto. (publicado por Plataforma Editorial) es un libro necesario, porque lo escribe una mujer que sabe mucho porque ha vivido, ha luchado y tiene mucho que contar. Y porque sorprende por la humildad y la madurez desde la que está escrito. No hay demagogia, solo un impulso y un ardor por querer que escuchen de una puñetera vez muchas verdades, de las absolutas, de las que te caen encima y te cambian a mejor.
Cuando lees a Neira o la escuchas hablar, no solo piensas que no es mala sino que es demasiado buena. 
Yo sigo leyendo, pero os copio aquí dos fragmentos:

Los clientitos. Las relaciones de sexo de pago también son relaciones humanas, llenas de sentimientos y emociones.

Antes de dedicarme a la prostitución estaba convencida de que los hombres que contactaban con prostitutas eran lo peor: delincuentes, asquerosos, maltratadores, etc. A medida que me iba relacionando con ellos me di cuenta de que se les podía criticar muchas cosas, pero ante todo eran personas. Con todos los defectos y virtudes que tenemos absolutamente todas las personas. Así, he conocido a hombres estupendos con los que no solo he disfrutado de un sexo maravilloso, sino que les he visto tal y como son, con sus vulnerabilidades, sus miedos, sus ilusiones, sus sueños, sus penas y sus alegrías y, sobre todo, con mucha, mucha soledad. 

El blog y mi activismo político y social por los derechos del trabajo sexual.
(Aquí Neira cuenta que en el año 2007 acudió a unas jornadas abolicionistas de la prostitución que se organizaron en el Colegio de Abogados de Barcelona. Curiosamente -o no tanto, desgraciadamente- las organizaban unas juristas. Cuando Montse intervino para contrastar su opinión sobre la prostitución, la acusaron de "alienada", de tener síndrome de Estocolmo y de haber sido víctima de la violencia machista).

Me pregunté si realmente habían hablado con prostitutas, porque sus argumentos eran y son que las mujeres en situación de prostitución son víctimas de la trata de seres humanos, que la prostitución es consecuencia del patriarcado y de la dominación del hombre hacia la mujer.
¡Coño! Y el matrimonio, ¿no? Y el trabajo, ¿tampoco? ¿Qué estaba pasando ahí? ¿Por qué arremetían contra la prostitución (contrato entre adultos en el que se ofrece sexo a cambio de dinero) y no contra la "sacrosanta" institución del matrimonio, que es el contexto donde más frustraciones se generan, donde hay más violencia, más desamparo, más abusos sexuales? ¿Y el trabajo? [...] Y... ¿qué pasa con todos esos trabajos cuya realización trae como consecuencia enfermedades psíquicas y físicas, y hasta la muerte, y que son imprescindibles para generar productos y servicios que la mayoría de personas demandan?


© Montse Neira, 2012
© Plataforma Editorial, 2012

3 comentarios:

  1. Si Montse piensa que las feministas no crtican el matrimonio, no sabe nada de feminismo. Desde luego, habrá puteros agradables, como también hay maridos agradables. O combatimos todo (matrimonio y prostitución) o dejamos de hacer comparaciones estúpidas

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  2. Hola Anónimo!
    Fíjate que para tener esta conversación me gustaría que no lo fueras tanto (tan anónim@, aunque creo que sé quién puedes ser, y me alegro de que escribas).
    No es una comparación estúpida. Montse piensa que no habría que arremeter contra la prostitución porque en sí no es un problema. Hay que ir a la RAÍZ: la dominación capitalista y heteropatriarcal. O se acaba con TODO trabajo asalariado y con toda forma de opresión patriarcal o seguiremos estando igual que estábamos. Aunque algunos hipócritas crean que el problema se soluciona quitando trabajo a mujeres, infantilizándolas y victimizándolas (y así es como se trata a las putas).
    Creo que ella lo explica muy bien en ese párrafo y no me parece nada estúpido. Lo que sí me parece una simpleza es no pensar que la prostitución, el matrimonio o el trabajo (menos salario, jefes machistas, techos de cristal) son una mierda porque el sistema lo es.
    Por cierto, Montse Neira también es feminista.

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  3. El problema es que hablan mucho de la prostitución quienes no tienen ni idea, como esas juristas, feministas y académicas y muy poco quienes realmente están en contacto directo con esta realidad como las prostitutas y las personas que conforman su entorno. O bueno, sí que hablan como has podido comprobar, pero casi no logran ser escuchadas. Por eso te agradezco que tu lo hayas hecho.

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