La yayita duerme como deben de hacerlo las medusas.
Burlando al resbalón en la bañera, la humedad de las sábanas, las cicatrices, los golpes, las órdenes y agujeros cambiados.
Esta noche ha dormido de un tirón, como una medusa que se aleja en sueños, y no voy a poder olvidarlo nunca.
Dos horas he estado escuchando su respiración, envidiando su profundidad, pidiéndole que no encendiera la luz. Ya vendría ella.
'Soñé que te acariciaba las piernas de bebé furtivamente' ha sido lo que he escrito en el móvil esta noche. Lo he despegado de algún sueño caliente gracias a su respiración.
Se me ha resbalado una legaña acuosa y me he dormido meciéndome.
Me gusta mucho...
ResponderEliminarJo, muchas gracias, Curro. :)
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