viernes, 14 de mayo de 2010

Una de prejuicios.

Reconozco que siempre tuve prejuicios (heredados) contra los opinionitas -así los llama la Liddell-, aunque a mí los que de verdad me molestan son los opinionistas. Pero me molestan como profesionales, y de eso me he dado cuenta no hace mucho.
Es decir: me sulibella que la gente sienta pasión, fascinación, repelús o repudia y que lo argumenten como bien puedan, o que no lo hagan porque es algo que supera a su análisis de abstracción, que no pueden verbalizar pero que ha chocado penosamente con algo que es intrínseco a ellos. Y no te digo ya si descubro que pienso exactamente igual o al revés gracias a su opinión.
Especialmente cuando estos sentimientos salen muy de dentro y su explicación no deja de estar inconclusa, porque algo se pierde en el camino. Hay que sentir lo que se dice para que sea entendible. Y a mí me importa entender a la gente. Me supone un reto muchas veces, pero me gusta.
Por eso digo que me molesta que haya críticos profesionales que juegan a decir cosas sentidas, pero que no son más que palabras que les importan un bledo.
El prejuicio heredado me viene por una de las aguafuertes (porteñas) de Roberto Arlt, que leí en primero de Hispánicas y me hizo reír muchísimo. Se llama El escritor fracasado, y por supuesto que la recomiendo.
En primero de carrera yo quise ser Roberto Arlt (escribiendo), fue uno de mis grandes descubrimientos. Su mala baba; sus textos infumables por acabar siendo amasijos; la oralidad mezclada con una prosa casi barroca que estaba empeñada en divertir por encima de todo. Roberto Arlt tenía genio y gracia, sin abandonar todas sus torpezas. No se corregía ante nadie. O eso me ha parecido a mí siempre.
Todos hemos jugado alguna vez a hacer algo a la maniera di, pero al final, te guste o no, no te queda más remedio que ser tú mismo, que bastante trabajo es ya.
Pero volviendo al tema del opinionismo debo decir que para mí, a día de hoy, tienen interés las opiniones de la gente que me gusta, no las de los vendemotos ni los que llevan un currículum colgado del cuello las veinticuatro horas.
Hace unas semanas, Miguel Teruel Pozas decía en su clase de Poesía Inglesa refiriéndose a Percy Bysshe Shelley que el problema que tenía es que daba la sensación de tomarse demasiado en serio a sí mismo. Y que esto suponía un problema a la hora de leérlo, ya que es imposible tomarse en serio a alguien que parece querer sentar cátedra a toda costa. Este me parece un concepto clave.
Un tío grave, sin sentido del humor y comecocos no se merece ni una pizca de mi atención. No importa qué leas o cuánto si luego no digieres. Y una mala digestión ya se sabe cómo acaba: con alguien sujetándote la cabeza mientras escribes tu columna de los viernes.

Si me decís qué opináis vosotros de todo esto, me doy con un canto en los dientes.

5 comentarios:

  1. Que quede claro que eres mi opinionista favorita de todos los tiempos :-P

    En relación a la pregunta, reconozco que algunos opinionitas sin s me fascinan: esos carcas que se han abladido el sentido del humor y también el del ridículo. El rey es Pedro J, su videoblog "El Mundo en dos minutos según Pedro J" es tremendo. Aunque Pedro Ruiz y Sanchez Drogas también son grandes.

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  2. Que mucha razón tienes, pero qué difícil es leer, digerir, y encima crear sin pretensiones y sin tomarse a uno mismo en serio. Por suerte, no es imposible, pero...

    A mí me gusta que la gente opine de todo y a todas horas. Es chulo.

    Gracias Johnny por lo de "El Mundo en dos minutos según Pedro J". ¡Acabo de visitarlo y ya estoy fascinado!

    Llevo una semana sin ver el blog y de repente ¡hay de todo! ¡Y la señorita esta que no para de escribir!

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  3. johnny farragut: ¡sin insultar, tú!
    Coincido en que puedas sentir fascinación por los fenómenos paranormales. Había un señor que hablaba de ellos (Jiménez del Oso) cuando yo era peque, seguramente sin saber que lo más impactante de todo el programa era él mismo. Sin menospreciar a Iker Jiménez, pero este señor era la bomba.
    A ver si me meto algún día a ver el blog ese que recomiendas...

    Curro: Difícil es todo eso, sí, justamente porque pretender ser resultón, sabioncillo y controvertido es algo que uno puede conseguir aparentar con más o menos facilidad. Decir lo que se piensa es otra cosa (y tampoco digo que siempre sea la mejor opción, ojo).

    A mí lo que me parece chulo es que haya gente que opine como vosotros. ¡Me encanta!

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  4. Me ha gustado el texto. Es odioso que intenten a uno meterle ideas en la cabeza, y si encima es para descubrir que te han llenado el cerebro de mierda(venga, reconocedlo, a todos nos ha gustado Disney), la cosa ya empieza a tener delito. Estoy con Curro en el aspecto de la dificultad de transmitir, gestando de un blanco y pariendo negros trillizos, pero parece que a la autora no le gustan las cosas fáciles :P
    Bueno, ahora en serio, blableblibloblu.
    Un beso, os quiero.

    PD: Una de cal y otraa de arenaa...

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  5. Ay, que me (sobre)excito al ver tanto comentario junto (¡cinco, contando los mios!)
    ¡Y encima me escribe el Anónimo de lujo! oyoyoyy.
    Pues sí. A mí me gustaba mucho Disney y me siguen gustando bastantes pelis, a pesar de ser moñoñas y estupidizantes a saco, fíjate.
    Por cierto,¡que a mí sí que me gustan las cosas fáciles, jo! Lo que no me gusta es que me tomen el pelo. Que es algo bastante fácil, pero que me mosquea cuando me doy cuenta (suelo tardar bastante).
    Me parto con tu postdata, Anónimo. :D
    Pásate siempre que quieras a repartir besos y amor, que sienta muy bien.

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