
Henry Miller era sin duda un hombre apasionado.
Hace casi dos meses fui a husmear a un rastro y salí de allí con una bolsa llena de libros, y un librito dentro del bolso.
Fue tal la sorpresa que me llevé al ver un libro publicado de las cartas que Henry Miller escribió a su amiga y última musa, Brenda Venus, que no fui capaz de comprarlo, así que me lo llevé.
No puedo evitar sentir fascinación por un escritor tan tremendamente despierto y vivo como Miller. Tan carnal, entusiasta y socarrón como poca gente.
En este librito, que empecé hace un par de días y que me tiene hechizada: "Querida Brenda: Sus cartas de amor a Brenda Venus", Miller era ya un hombrecillo enclenque, casi ciego, que apenas podía desplazarse de un sitio a otro, tenía ochenta y siete años y vivía en una casita magnífica- así parece, cuando la describe Brenda -llena de acuarelas pintadas por él mismo y atestada de libros y fotografías de sus mitos del cine y sus amigos. Montones de desnudos y un cuarto de baño-museo en el que concedió muchas entrevistas. Sus dos hijos y un montón de amigas cuidaban del autor. Además de las visitas intermitentes de su novia, amigos y famosos amigos del canalleo que buscaban el humor de Miller.
Brenda y Henry se conocieron a través de cartas. Brenda Venus empieza así este librito: "La misma tarde en que tenía pensado asistir a una conferencia de Henry Miller en una escuela de arte dramático se quemó mi casa. No asistí a su conferencia, pero unas semanas después todavía continuaba queriendo conocerle. Empecé a buscar su dirección para escribirle. Al mismo tiempo intentaba reamueblar mi casa. En una subasta descubrí la primera edición de una colección de libros titulada Mujeres a través de los tiempos. Abrí uno de los volúmenes y, doblada en el interior, encontré una carta de Henry Miller a una mujer. ¿Cómo hubiera podido no pujar por esos libros? Tres mil dólares después tenía los libros y la dirección de Henry Miller. Le escribí incluyendo la carta que había encontrado, así como unas cuantas fotografías "de actriz" pensando que podrían despertar su curiosidad.
Unos días más tarde Henry Miller envió la primera de las 1500 cartas que habría de escribirme. Llegamos a ser buenos amigos, y quizás algo más. BRENDA VENUS"
Brenda Venus era actriz, americana nacida en Mississippi, descendiente de una familia de indígenas americanos e italianos. Por aquella época, aunque joven, ya era una actriz con bastante éxito. La próxima vez que vea Kung Fu o The Eiger Saction, donde trabajó con Eastwood, mi mirada será muy distinta.
Era una de esas actrices totales que lo mismo actuaban en teatro que bailaban ballet o aparecían en una superproducción hollywoodiense. Todoterreno en muchas disciplinas, pero con una curiosidad incansable. Brenda eligió a Henry sabiendo bien donde se metía.
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