Eran dos pájaros delicados.
No, no soy ñoña.
Pero eran dos pájaros
y es verdad que eran delicados.
Y que vivían en una jaula rota.
Construida rota por ellos mismos.
Ella volvía de un curro muy bestia
Se sentaba en un sofá lleno de cosas.
Metía las patitas en un barreño
Miraba la TV como si nada.
Él llegaba de otra parte
con la misma incertidumbre que ella.
Abría la puerta de la casa rota
(que no estaba rota, la puerta).
La buscaba asustado, infeliz.
Ella ya no estaba cabreada con él
pero sí con todo lo demás.
Él le contaba que no era capaz
de ser un ave de verdad.
Que no podía.
Ella nunca se lo pidió.
Lo entendía, pero al mismo tiempo...
¿Por qué para ella no era igual de sencillo?
Ni siquiera podía deprimirse en condiciones.
Le pesaban las alas, le dolían las plumas.
No sé si lo habéis leído bien:
¡Las plumas le dolían!
¿Pío?
ResponderEliminar¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío!¡Pío! :)))))))
ResponderEliminarTú que quieres ¿que lloremos? ¿Quieres nuestras lágrimas, Armadilla? Pues bien, cógelas, cógelas todas y llévatelas para siempre!
ResponderEliminarPD: Hostias los acentos.
ResponderEliminarJajaja. Es q cuando me pongo en plan Dickens no hay quien me gane... :-\ A ver si alguna vez me da por hacer reír pero me da a mí q eso se me da mejor en persona... Gracias por comentar, guapo!!
ResponderEliminarCuando unos pajarillos construyen su propia jaula... malo.
ResponderEliminarEso pienso yo también, cuatralbo78.
ResponderEliminarGracias por pasarte y comentar.:)